Innovación educativa: más allá de las TIC. Estrategias de aprendizaje

Si hablamos de innovación educativa, quizás nos venga a la cabeza algo similar a: robots, realidad virtual, pizarras digitales e interactivas, códigos QR, tablets a modo de libro… En efecto, quizás estemos pensando en las TIC o Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Por supuesto que las TIC son sinónimo de innovación educativa. Pero la innovación educativa es mucho más. Es un conjunto de cambios que se llevan adelante en el sistema educativo, con el objeto de mejorarlo.

De este modo, no solo queda reflejado en recursos digitales, sino que un cambio de escenarios, de técnicas o de metodologías también es importantísimo.

La innovación comienza con unos maestros modernos

Esto es obvio. Si el docente se trata de un maestro de la vieja escuela y se niega a instaurar nuevas metodologías en sus clases, no conseguimos nada. Y esto, por desgracia, sigue ocurriendo.

No obstante, existe una gran mayoría del profesorado que busca innovar en el aula, hacer cosas nuevas que fomenten el aprendizaje y la motivación entre su alumnado. Pero, claro, nadie nace enseñado… Por lo que estos maestros y profesores deciden estudiar una formación especializada en innovación educativa.

La innovación educativa busca evolucionar la educación. La educación, entendida como un constructo de escenarios, métodos, personas… un gran conglomerado que, en ocasiones, queda obsoleto.

Estrategias de aprendizaje con TICs

De este modo, te presentamos las siguientes estrategias del aprendizaje que forman parte de la innovación educativa:

Aprendizaje-servicio

En primer lugar, el aprendizaje-servicio es una práctica educativa donde pedagogía y solidaridad van de la mano.

El alumnado lleva adelante acciones solidarias en la comunidad, con el objeto de aprender. Es una técnica súper positiva ya que, además de una intención pedagógica, los alumnos y las alumnas trabajan sobre necesidades reales en su comunidad.

La motivación en el aprendizaje, la empatía con sus vecinos o el civismo serán algunos de los aspectos que más despuntan en este tipo de práctica.

De este modo, si estamos dando en clase “el medio ambiente”, una actividad que podría darse como aprendizaje-servicio sería o bien limpiar el parque o, por ejemplo, repoblar el río con alguna especie animal (truchas, por ejemplo).

Aprendizaje por proyectos

Aquí, el interés y la motivación del alumnado es fundamental. Supone un reto para el docente, ya que es una actividad más costosa; pero las ganas de sus alumnos lo valen.

Se trata de un proyecto diseñado por y para el alumnado por lo que, guiados por el profesor o maestro, siguen una serie de pasos de forma autónoma.

En otras palabras, el alumnado decide qué quiere aprender y el profesor les enseña lo que ellos quieren.

De esta forma, los alumnos se plantean lo siguiente:

  1. ¿Qué sabemos ya?
  2. ¿Qué queremos saber?
  3. ¿Cómo vamos a conseguirlo?

Una apuesta novedosa y motivante en el aprendizaje.

Aprendizaje cooperativo

Convertir el aula en un punto de aprendizaje social y académico, ese es el cometido del aprendizaje cooperativo.

Esta metodología educativa consiste en organizar la clase en grupos mixtos y heterogéneos, donde el alumnado trabaje de forma conjunta y coordinada. Tareas colectivas, que promueven la motivación entre unos y otros, así como el trabajo en equipo.

El aprendizaje cooperativo queda reflejado en estos conceptos:

  • Formación de grupos
  • Interdependencia positiva
  • Responsabilidad individual
  • Participación equitativa
  • Interacción simultánea

Paisajes de aprendizaje

Por su parte, los paisajes de aprendizaje es de las metodologías más innovadoras que existen. Se trata de una forma de programación, en la que el interés del alumnado también se impulsa.

Los paisajes de aprendizaje permiten desarrollar escenarios inmersivos de aprendizaje personalizados, con el objetivo de que el alumnado obtenga el éxito educativo.

Esta se fundamenta de teoría de las inteligencias múltiples y la Taxonomía de Bloom, pero también de otras metodologías como la gamificación, el aprendizaje cooperativo o el aprendizaje basado en proyectos.

De hecho, se asemeja bastante a este último, ya que los niños y las niñas aprenden entre iguales y de una forma simultánea; a la vez que aprenden a compartir decisiones y a ponerse de acuerdo.

Innovar en educación

Visto está que la innovación educativa no son solo TIC. Aunque, evidentemente, estos recursos educativos son fundamentales en una era digitalizada como la nuestra. La tecnología debe formar parte del aula, pero también técnicas y metodologías educativas que fomenten el interés, la cooperación y el aprendizaje entre los alumnos y alumnas.

Innovar en educación es muy importante, si queremos formar personas preparadas para el futuro.

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