La dieta mediterránea: cómo beneficia nuestra memoria

Una dieta rica en pescado, frutas o verduras no solo ayuda a mejorar la memoria sino a disminuir de forma significativa el riesgo de padecer de enfermedades cognitivas e incluso de Alzheimer en la última etapa de nuestras vidas.

Así lo sugiere una investigación del Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas (DZNE), publicada en la revista Neurology, que indagó sobre los efectos de una dieta Mediterránea entre un grupo seleccionado de personas normales y aquellas con mayores factores de riesgo para sufrir problemas de pérdida progresiva de la memoria.

La alimentación saludable mejora la memoria

De acuerdo a publicación hecha en la revista médica de la Academia Americana de Neurología, se descubrió que la alimentación saludable ayuda a evitar la acumulación de cierto tipo de proteínas en el cerebro que con el paso del tiempo son las responsables de la pérdida de facultades mentales en las personas de avanzada edad y hasta de la demencia.

Se trata de las proteínas anormales conocidas como Amiloide y Tau, cuya presencia se analizó mediante un análisis del líquido cefalorraquídeo que se obtuvo de los pacientes usados para la investigación científica.

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Entre todos los tipos de alimentación existentes, se escogió la dieta mediterránea por que incluye una gran variedad de productos como frutas, legumbres, verduras, cereales, pescado, aceite de oliva, dejando en una menor proporción a los lácteos y las carnes rojas.

Aquellas personas sometidas a este régimen alimenticio tuvieron una mejor respuesta en las evaluaciones hechas para el lenguaje, memoria y función ejecutiva, así como una menor presencia de este tipo de proteínas anormales en la masa cerebral.

De esta forma la investigación confirma cómo el estilo de nutrirse de la persona influye en el nivel de aprendizaje con el suministro de ácidos grasos como el Omega 3 para mejorar el flujo cerebral o de minerales como el carbonato de magnesio que favorece la generación de neurotransmisores para el buen funcionamiento del órgano cognitivo.

Una buena alimentación previene el Alzheimer

Algo muy diferente se halló en el otro grupo de voluntarios sometidos a una alimentación menos rigurosa y saludable quienes registraron un mayor nivel de fallas en las pruebas de memoria y además su cerebro mostraba un nivel más avanzado de envejecimiento en las zonas relacionadas con el desarrollo del Alzheimer.

Pese a los hallazgos, el autor del trabajo científico, Tommaso Ballarini, sugiere que faltan muchos más estudios para demostrar de qué forma esta dieta en especial protege al cerebro de la acumulación de las proteínas Amiloide y Tau, aunque está claro que sí reduce el riesgo.

Cabe mencionar que este trabajo de campo fue posible gracias a la participación de 512 personas, de las cuales 169 no tenían problemas cognitivos y otras 343 fueron escogidas por presentar un mayor riesgo de desarrollar el Alzheimer por factores genéticos, de la edad y otros.

Además del análisis del líquido cefalorraquídeo que se practicó con 226 para buscar presencia de las proteínas anormales, a todos los pacientes se les practicó un examen de escáner cerebral para medir el volumen de su cerebro.